Destacado

Las organizaciones agrarias instan a la Administración a tener en cuenta la realidad del sector en la Orden Foral para la prevención de incendios forales

Las 3 organizaciones agrarias de Navarra, UCAN, UAGN y EHNE, ofrecieron el pasado 15 de julio una rueda de prensa conjunta sobre la Orden Foral que regula el uso del fuego en suelo no urbanizable para la prevención de incendios forestales, en la que afirmaron que la norma no mantiene el equilibrio necesario entre la necesidad de cosechar y la adopción de medidas que hagan las labores agrícolas compatibles con la prevención ante la ocurrencia de incendios forestales. Así mismo se quiso poner en valor la implicación y el riesgo asumido por los agricultores en la extinción de los incendios, ayudando con su propia maquinaria para hacer cortafuegos y compartiendo su mejor conocimiento del terreno.

Esta Orden es de gran importancia para las cooperativas agrícolas en particular y todo el sector agroalimentario en general, y debe ser estudiada y analizada con gran detalle para que su puesta en marcha sea realmente efectiva. Durante la rueda de prensa, se expusieron algunos puntos con los que las organizaciones agrarias navarras no están conformes, y con las que instan a la Administración a seguir trabajando para llegar a un acuerdo que tenga en cuenta las necesidades de  un sector esencial para Navarra.

Así se indicó que el borrador de la Orden Foral estaba redactado desde marzo, sin embargo, se presentó verbalmente y se abrió el plazo de alegaciones en plena campaña de cosecha, lo que acortó enormemente el tiempo de respuesta por parte del sector.

Igualmente, la norma no ha tenido en cuenta las grandes diferencias agronómicas de Navarra, como la necesidad de diferenciar secanos y regadíos, cultivos herbáceos de cultivos hortícolas o leñosos, o diferenciar entre las distintas labores. Esto ha provocado además que se ponga en ocasiones a los agricultores en el punto de mira como causantes de los incendios de junio, sin haber tenido en cuenta las diferentes realidades.

Incertidumbre y falta de flexibilidad

Desde el sector, se ha sentido una gran incertidumbre en la aplicación de la norma, causada por la falta de coordinación y de claridad por parte de la administración, que “ha perjudicado notablemente nuestra labor sin mejorar la gestión del medio natural en la lucha contra los incendios”, apuntaron.

La falta de flexibilidad de la norma impide, por ejemplo, que en jornadas con algún aviso naranja, se pueda cosechar o empacar desde las 00:00h las 23:59h cuando en las primeras horas de la mañana se dan temperaturas más bajas y situaciones de poco riesgo, confirmadas por AEMET.

En este sentido, las 3 organizaciones agrarias habían propuesto medidas que buscasen el equilibrio entre el trabajo agrario y la prevención de incendios. Una de sus propuestas que fue rechazada por la Dirección general de Medio Ambiente fue la de facilitar que en secano se pudiese trabajar durante las primeras horas de la mañana, mientras las temperaturas fueran más bajas.

También se puso en relieve que en regadío se haya habilitado un sistema de autorización previa justificada que supone una nueva carga administrativa y que, advirtieron, debe ser absolutamente ágil para que funcione. En este sentido apuntaron que hay que tener en cuenta que los agricultores trabajan fines de semana incluidos, independientemente de que sea verano, lo que va a requerir que la Administración tenga esa disponibilidad para gestionarlo.

 Los incendios de junio han puesto en relieve los problemas del sector

La grave situación que vive el sector, y los incendios vividos en el mes de junio, han puesto en el punto de mira los problemas que viven los agricultores y ganaderos en Navarra. De ahí que estas organizaciones indicaran que la solución pasa por “desarrollar políticas que favorezcan el relevo generacional” y por una nueva política ambiental integrada con la agricultura y ganadería, “como parte de un medio natural conjunto que pueda convivir y reforzarse mutuamente”.

“Es evidente que los efectos del cambio climático, unido al abandono de los montes, el aumento de la masa forestal de baja calidad embastada, llena de arbustos y matorral, suponen auténticos polvorines en el campo y provocan que ante un incendio este se vuelva incontrolable en poco tiempo”, añadieron. Por lo que el trabajo “debe realizarse durante el año, antes de que se den las situaciones de riesgo que se están viviendo ahora con las olas de calor”.

Durante los incendios del mes de junio, “una parte importante de la sociedad ha comprendido el grave daño que supone para el sector agrario y el conjunto de la sociedad que se quemen nuestros campos y montes”. Se ha valorado positivamente la implicación y decisión de los agricultores en la extinción de los incendios, ayudando con su propia maquinaria para hacer cortafuegos y guiar a los medios de extinción en un terreno que muchas veces no conocían, poniéndose en situaciones de riesgo.  

 Mayor respeto por la profesión

Pero también como se explicó en la rueda de prensa “el sector se ha sentido en el foco de la polémica y acusados injustamente de ser los causantes de estas tragedias, que afectan a los campos que cultivamos. Nada más lejos de la realidad, la mayoría de incendios no se producen por nuestras máquinas y labores, suceden por multitud de circunstancias, pero en todas ellas el común denominador sigue siendo el apoyo del agricultor para sofocarlos.”

En este sentido, las asociaciones agrarias han echado en falta más apoyo y reconocimiento por parte de la Administración y organizaciones ecologistas, y un mayor respeto por la profesión y por un sector agroalimentario tan importante para Navarra.

UCAN, UAGN y EHNE quisieron destacar que las personas que trabajan y viven del sector agrario “son las primeras interesadas en que estos episodios de incendios no se den”, y por eso, y  reclamaron que en estos días de elevado riesgo, con temperaturas tan altas, “se eleve al máximo la prudencia en los trabajos en campo, actuando con sentido común y minimizando riesgos y actuaciones sobre todo en las horas de más calor, así como equipar nuestros vehículos con los sistemas de extinción previstos en la normativa e incluso otros que haya disponibles y que puedan ayudar en una situación de riesgo”.